“[Un chino-banana] es un término que se utiliza para los chinos que nacen aquí, y que no conocen a la cultura china, o sea, amarillo por fuera y blanco por dentro”, explica David Lopun, un joven madrileño cuyos padres son de China, durante una entrevista sobre su experiencia de crecimiento como español chino. Frecuentemente este término lleva una connotación negativa - aunque no es muy conocido fuera de las comunidades asiáticas, se usa a menudo para referirse a alguien asiático que ha perdido la conexión con sus raíces culturales y familiares, la realidad desafortunada que lleva la mayoría de los hijos de inmigrantes chinos - es decir, los jóvenes de la segunda generación - a lo largo del mundo hoy en día. La mezcla entre la cultura occidental y la cultura oriente es un choque entre dos maneras distintas de experimentar la vida, con lo cual se puede surgir un proceso de desarrollo personal bastante doloroso y confuso para aquellos jóvenes.
Tanto en Estados Unidos como en España, se ha desarrollado unos términos para precisar mejor la experiencia de ser hijo de inmigrantes chinos, concretamente, los ABCs (American Born Chinese) de los Estados Unidos y los chiñoles de España. Pero con el conocimiento que estos grupos existen, hace falta proponer la pregunta: ¿Cómo es la comparación entre los dos? Aparentemente, los ABCs y los chiñoles no comparten nada aparte de la cara china: después de todo, hablan idiomas distintos (el inglés y el español) y son de países y culturas totalmente diferentes. Pero como observado en el análisis a continuación, la relación entre los dos grupos es mucho más parecida que se espera. En cuanto a las vidas cotidianas, un rechazo inicial de la cultura china y los estereotipos que se tiene que superar día tras día, la experiencia compartida de ser de la segunda generación es increíblemente similar a través de las fronteras de los países respectivos.
El tema de los chinos bananas es sumamente personal, ya que mis padres son inmigrantes chinos y solían llamarme “una banana” para destacar la gran diferencia entre nosotros. La experiencia de ser americano-asiático siempre ha sido un aspecto de mi identidad bastante difícil navegar: crecí en un pueblo bastante rico justo fuera de la ciudad de Chicago durante casi toda la vida, y como resultado, la mayoría de mis amigos de pueblo son blancos porque nunca había mucha diversidad dentro de la comunidad. En este sentido, me veo completamente estadounidense; sin embargo, también pasé todos los veranos durante mi niñez - algo de dos años y medio en total - en China. Después de mi entrada a la universidad, el asunto de desarrollar mi identidad cultural se ha convertido en una de las prioridades más importantes de la vida, un fenómeno bastante común para los estudiantes universitarios de minorías raciales. Curiosamente, he aprendido más sobre mi identidad cultural como hombre asiático aquí en Andalucía que los cuatro años pasados en Estados Unidos. Mediante este informe, deseo no solamente compartir y analizar la experiencia trágicamente hermosa de estar entre dos mundos culturales, sino también aceptar y aprender más sobre mi propia identidad como uno de los millones de chinos-bananas de todo el mundo.
Antes de hablar de los jóvenes de la segunda generación, utilizo una variedad de artículos e informes pasados para investigar más detenidamente los patrones de inmigración china a los Estados Unidos y España, es decir, un breve análisis de los padres de los ABCs y los chiñoles.
Además, empleo unos documentales, videos y páginas web que dedican al explicar el fenómeno de ser chiñol en la sociedad española hoy en día. También entrevisto a unos sevillanos chinos sobre sus vidas en Andalucía y la experiencia de ser asiático dentro de una comunidad tan racialmente homogénea.
Hay que reconocer que el informe sólo trata de la experiencia de los chinos en vez de la población asiática en conjunto. Me propongo investigar específicamente la experiencia de los chinos a causa de un par de razones notables: primero, como ABC, tengo más conocimiento personal de la experiencia china en vez de los otros grupos asiáticos dentro de los Estados Unidos. En segundo lugar, mi accesibilidad a los chiñoles en España es simplemente una cuestión del número de personas: los chinos sustancialmente sobrepasan en número a los otros grupos asiáticos. Con la gran diversidad de culturas distintas que existen en Asia - incluido los coreanos, los japoneses, los vietnamitas, los camboyanos, los indonesios, los tailandeses y los indios - sería casi imposible capturar plenamente la experiencia de todos los asiáticos dentro del mismo informe.
También hay que reconocer y destacar la diferencia entre los jóvenes chinos de la segunda generación y los estudiantes chinos que vienen a España para estudiar y trabajar, ya que sus percepciones del mundo y maneras de ver y vivir en España son absolutamente desiguales. Efectivamente, hay problemas y asuntos que se pertenecen específicamente a los estudiantes chinos que vienen a estudiar, pero apenas son tratados en las siguientes páginas.
Finalmente, hay que reconocer que la comparación entre los dos grupos se cambia constantemente porque los rasgos de cada grupo evolucionan con el paso del tiempo dentro de sus países respectivos, y como consecuencia, el siguiente análisis sólo se puede considerar válido en su propio momento, concretamente, el año 2018. Por lo tanto, las anécdotas personales y conclusiones que ofrezco al final sobre mi propia estancia en Sevilla como parte del programa extranjero estadounidense sólo reflejan la situación de la sociedad española en la que me encuentro actualmente.

Patrones actuales de inmigración
El número de los inmigrantes chinos aumenta rápidamente tanto en Estados Unidos como España. En la comunidad de Madrid, por ejemplo, la comunidad china se triplicó desde 2015 a 2017, con 55.784 ciudadanos registrados en 2015 y 171.960 en 2017, estableciendo los chinos como el 14,33% de todos los extranjeros que viven en Madrid durante el año pasado. Por lo general, la mayoría de los chinos en España viven en las comunidades autónomas de Madrid y Cataluña, con lo cual algunas regiones enteras han formado con una base de cultura china, por ejemplo, el barrio de Usera en Madrid. Dando una vuelta por las calles principales de Usera, se nota la impresión de como que se ha ido de España: la gran cantidad de restaurantes, tiendas y gente china construyen un entorno muy parecido a los Chinatowns conocidos dentro de las ciudades estadounidenses de San Francisco, Nueva York y Chicago. Un porcentaje notable de ellos han venido por motivos económicos, pero según el portavoz del Comité para la Integración de Chinos Alfonso Chao, la crisis económica española de los años recientes - unido a la mejoría de la economía china - ha creado una expectativa de volverse a China por las “mejores oportunidades de negocio” que ofrece en comparación con la situación actual de España. A pesar del surgimiento de este modo de pensar, las estadísticas muestran que el número de los inmigrantes chinos en España sigue creciendo. Después de todo, sólo había 167 chinos en España en 1961, una fracción minúscula de la población hoy en día.
En Estados Unidos los inmigrantes chinos también inmigraron por motivos económicos y de trabajo, aunque mucho más temprano que los de España, con el comienzo de inmigración en los 1850s. Sin embargo, a diferencia de los inmigrantes chinos de España, los inmigrantes estadounidenses estuvieron sujeto a unas leyes federales - por ejemplo, la ley de Exclusión de Chinos de 1882 - que impusieron la exclusión inmigratoria de personas de raza china. Como la única ley en la historia de los Estados Unidos que restringió la inmigración y el proceso de naturalización según la raza, el efecto fue increíblemente inmenso y notable: de 39,500 inmigrantes chinos en 1882 a sólo 10 en 1887. Teniendo en cuenta el ambiente políticamente correcto en Estados Unidos hoy en día, es difícil creer que esta ley no fue revocada hasta el año 1943 durante la II Guerra Mundial.
A pesar de tal gran resistencia del nivel federal y social hace 60 años, la mayoría de los inmigrantes estadounidenses a día de hoy vienen de Asia, estableciendo los asiáticos como el grupo más grande que constituyen la nueva corriente de inmigrantes al país. La mayor parte de estos nuevos inmigrantes asiáticos vienen de China, seguido por los indios. De esta manera, los inmigrantes chinos constituyen la gran parte de todos los inmigrantes nuevos en los dos países; el número de ellos va aumentando exponencialmente.
Educación y profesión
Según un estudio realizado por La Caixa, el desarrollo académico de los estudiantes chiñoles en los últimos años ha sido inesperado e increíble: “Sorprendió que en la primera ola de inmigrantes, a diferencia de lo que ocurría en Estados Unidos, los alumnos de origen chino no mostraban mejores resultados escolares que la media. Sin embargo, en la segunda ola (cuatro años después), resulta que los alumnos de origen chino sí destacan por sus logros académicos: llegan a secundaria superior y a la universidad más que casi todos los demás”. Teniendo en cuenta que sólo el 5% de los padres chinos tienen estudios superiores en España - en comparación con el 45% de los inmigrantes que han llegado a los Estados Unidos después del año 2010, por ejemplo - hay que valorar y reconocer este logro tremendo, llamado el “enigma chino” por La Caixa. Efectivamente, había 7.000 chinos matriculados en universidades españoles en 2016, con más del 50% estudiando masters y posgrados. Aunque las causas concretas siguen siendo vagas, no hay duda de que la cultura china enfatiza la educación a lo largo del mundo.
Por lo contrario, en cuanto a las profesiones más comunes de los chinos, se nota una gran diferencia entre España y Estados Unidos. Según datos de enero de 2015, la comunidad china ocupa la segunda plaza dentro de España con respecto al mayor número de afiliados a la Seguridad Social, con casi la mitad de ellos dedicándose a los negocios autónomos (la alimentación, el comercio, etc.). Por otro lado, casi un tercio de los chinos empleados en Estados Unidos trabajan como parte del sector profesional. Pero aun así, según un estudio del año 2000, los americanos-asiáticos llevan la probabilidad más alta de abrir un negocio autónomo entre todas las minorías raciales en Estados Unidos, aunque esta cifra va disminuyendo poco a poco en la sociedad moderna.
Evidentemente, los chinos de España han empezado a seguir las tendencias académicas de los de los Estados Unidos. Teniendo en cuenta este hecho, unido al hecho de que los americanos-asiáticos también tuvieron una reputación muy fuerte de abrir sus propios negocios autónomos en el pasado, se puede decir que los chinos de España seguirá las tendencias profesionales de los americanos-asiáticos también dentro de unas décadas y el crecimiento natural de la población. Por otro lado, puede que los chinos de España desarrollarán su propio destino a diferencia de lo que existe en otros países.

Un sentido de pertenencia
Teniendo en cuenta la revocación bastante reciente de las leyes de exclusión, no es de sorprender que la población asiática en Estados Unidos no haya tenido mucha influencia política ni solidaridad social hasta el último medio-siglo. De hecho, el término de asiático-americano - es decir, Asian American - no fue acuñado hasta 1968 en el campus de la Universidad de California en Berkeley. Efectivamente, el movimiento político de los asiáticos-americanos empezó durante una reunión entre 6 estudiantes asiáticos-americanos de la universidad, estableciendo un perfil político y cultural únicamente puesto entre las categorías de los asiáticos y los americanos. Hoy en día, tanto las personas asiáticas como el resto del país reconocen y/o se identifican con el término asiático-americano como fuerza política y cultural.
Pero a diferencia de sus compañeros estadounidenses, los chinos de España no poseen un término parecido. Según Cristy (cuyo nombre verdadero es escondido por razones de privacidad), una jovencita china que nació en Sevilla y cuyo acento español es fuertemente andaluz, “En España, nos llaman literalmente chinos, creo yo”. Tampoco se relacionan con las otras comunidades asiáticas con tal solidaridad política como en Estados Unidos, quizás debido al hecho de que los porcentajes de las otras comunidades asiáticas son mucho más bajos. Según un estudio de 2004, el 49% de todos los asiáticos que residieron en España en ese momento procedieron de un único país, China, mientras que el resto de los procedentes de Asia Oriental (Japón, Corea del Sur y Taiwán) reunieron al 4,8% del total. Si las patrones de inmigración han mantenido tendencias parecidas desde 2004, la falta de solidaridad política entre todas las comunidades asiáticas dentro de España puede ser simplemente una cuestión del número de personas, es decir, que las otras comunidades no han llamado mucha atención a causa de la presencia tremenda de los chinos.
Curiosamente, a pesar de esta falta del reconocimiento de un término concreto para describir a los chinos que han nacido en España, los jóvenes chinos no se sienten en absoluto fuera de contexto de la sociedad española según un informe realizado por La Caixa en 2014. De hecho, los resultados de una encuesta de 7.000 menores chinos de entre 12 y 17 años que residen en Madrid y Barcelona indican que sólo un 5% afirmó haber sido discriminado, una realidad directamente contraria a la opinión de Cristy. “No conozco a ningún chino sevillano que realmente se ha sentido absolutamente aceptado aquí, y que no ha pensado en volverse a China”, dice ella. Hay que reconocer que las opiniones de los chiñoles pueden diferenciar depende de la región española, ya que Madrid y Barcelona se consideran unas de las comunidades más diversas del país.
Independientemente de los pensamientos verdaderos de los chiñoles, una experiencia común e inevitable entre ellos es un proceso de aceptación cultural bastante doloroso y confuso, especialmente durante la etapa de niñez y el bachillerato. “Cuando eres niño, quieres ser como todo el resto,” explica la ilustradora Quan Zhou Wu (28), la creadora andaluza del cómic Andaluchinas por el mundo. Con un lugar de nacimiento de Cadiz y un amor muy fuerte por la siesta, dice que no se dio cuenta de que, a ojos de los demás, no era tan española como se sentía hasta que llegó al colegio. La honestidad brutal de los niños le descubrió “lo que muchos adultos pensaban, pero no decían”. Yi Yi Zhang, un camarero madrileño, añade y explica su propia experiencia de niñez durante una entrevista con El País: “Desde muy pequeño ellos se metían conmigo simplemente por ser chino...por tener pelo así, súper liso...por tener los ojos rasgados...por...yo qué sé, por no pronunciar la erre”.
Evidentemente, estas ocasiones del acaso frecuentemente resultan dos modos principales de pensar entre los niños chiñoles: primero, el rechazo completo de toda la cultura china a favor de la cultura española. Quan describe su propia experiencia como ejemplo perfecto de esta manera de pensar: “Durante mi infancia rechacé todo lo chino, porque sólo me daba problemas: no podía hacer la comunión y tener regalos, no comía comida española, no me dejaban salir con chicos españoles. Hasta que crecí no acepté mi lado chino. Y ahora me enorgullezco de tener dos culturas”. Efectivamente, sin ser consciente, Quan describe un modelo de desarrollo de identidad cultural y racial bastante conocido en Estados Unidos, concretamente, el crecimiento entre el paso de conformidad (en el que el individuo valora más los aspectos de la cultura dominante y rechaza su propia cultura y/o raza) y el paso de inmersión (en el que el individuo desarrolla una actitud positiva hacia su cultura y/o raza). Esta comprensión profunda suele ocurrir cuando el individuo se da cuenta de que los demás siempre van a formar la primera impresión a partir de su apariencia exterior.
“No sabes la de veces que me preguntan si lo de comer gatos y perros es una leyenda urbana o es verdad. Y yo qué sé, si soy andaluza, les contesto. Menos mal que tengo un sentido del humor algo macabro y me río. La sociedad española me ve china, no española. Me ven los ojos y ya está”, comenta ella.
Antonio Liu Yang (35), un profesor que creció en Valencia, comenta su propia etapa del rechazo de la cultura china: “Sí que he tenido un momento que dije, yo quiero ser español más, y me olvido de toda la parte china...y eso me duró tres meses.”
Los conflictos y las ocasiones del acaso durante la infancia también suelen resultar otra manera de pensar: el desarrollo del desprecio y resistencia contra la cultura española a favor de la cultura china, es decir, el opuesto de la primera manera. “Había una época en la cual se metían mucho conmigo por el tema de ser chino y tal, no sé qué no sé cuánto, y tuve un momento de decir que le den por culo a España, me voy de aquí...yo no aguanto esto,” cuenta Yunyun Ying (27), un ingeniero informático que creció en Madrid. “Pero en ese momento, lo que todavía no te has dado cuenta es el hecho de que estas personas, que somos nuestra generación...en España, nos consideramos chinos, mientras que en China nos consideramos españoles. Es como aunque estemos en China...con nuestra cultura, ¿sabes? Con nuestra cultura, con nuestra gente y tal, nos consideramos también distintos”.
Un niño chiñol que todavía no ha desarrollado un sentido de identidad cultural muy fuerte, entonces, puede tener un crecimiento increíblemente confuso, ya que el niño no se siente completamente aceptado dentro de la cultura china ni la cultura española, como recuerda Quan de su sentido de identidad en la adolescencia: “Fue la época en la que sufrí mi mayor crisis de identidad. Sentía la presión de tener que elegir qué quería ser en la vida, como el resto de gente de esa edad, sin saber si pertenencia a un país o al otro”.
Desafortunadamente, los padres de estos jóvenes - es decir, los inmigrantes verdaderos - no suelen poder establecer un sentido de pertenencia más fuerte para sus hijos. Por lo contrario, los jóvenes chiñoles pueden sentirse totalmente distintos de sus padres también, como observado en la situación familiar de Cristy. “Mis padres me ven completamente como extranjera”, me dice. La distancia cultural inmensa entre los chiñoles y sus padres empieza con el nivel del idioma - después de todo, hay muchos chinos en España y Estados Unidos que ni siquiera saber hablar el idioma de sus raíces, con lo cual ha surgido un montón de colegios especiales de la enseñanza de la lengua china. (Lo sabría yo, ya que llevo casi diez años asistiendo a tal colegio durante mi propia infancia.).
De esta manera, hay que reconocer que los ABCs y los chiñoles comparten una manera de vivir y experimentar la vida muy parecida a pesar del Océano Atlántico entre los dos países y sus idiomas distintos. En cierto modo, los dos grupos poseen una relación mucho más parecido con respecto a sus aspectos de la vida diaria que, por ejemplo, su relación con los chinos que viven en China. Después de todo, los chinos que viven en China nunca se van a enterar los retos diarios de los ABCs y los chiñoles tal como la incapacidad de comunicarse eficientemente entre los miembros de la familia ni la falta del sentido de pertenencia. Efectivamente, los ABCs y los chiñoles ocupan un espacio muy especial entre dos mundos culturales que pertenece a la experiencia universal de ser hijo de inmigrantes chinos.
Hoy en día, estos grupos de chinos bananas siguen buscando su propio espacio para desarrollar su cultura única y especial. Por ejemplo, como observado en un estudio de Harvard, la práctica de participar en los festivales estadounidenses de EDM (Electronic Dance Music) ha desarrollado dentro de ciertos grupos de americanos-asiáticos, especialmente en el sur de California. El estudio declara que los participantes suelen asistir a los festivales para buscar, por fin, un sentido de adaptarse como parte de una cultura únicamente asiática-americana. Se puede observar otro intento de crear tal sentido de pertenencia en las páginas de Facebook, por ejemplo, “Chinos de Segunda Generación en España” o, más popular, el grupo estadounidense de “subtle asian traits” cuyo número de miembros ha crecido a más de 855,000 desde hace su fecha de creación durante el 14 de septiembre, 2018. Dentro del grupo, los ABCs y todos los jóvenes de las otras comunidades asiáticas comparten los memes sobre las experiencias - buenas y malas, graciosas y tristes - de ser hijo de inmigrantes asiáticos en Estados Unidos como otro intento de crear la pertenencia que siempre han querido y buscado.

Estereotipos y racismo
Hay ciertos estereotipos - algunos absurdos, otros a partir de cierta verdad - muy fuertes que siguen existiendo en España con respecto a los chinos, por ejemplo, que no pagan impuestos como los otros españoles y que tienen ayudas por parte de su gobierno. Pero la afirmación carece de fundamento real. “La legislación no establece privilegios según el origen de los declarantes”, explica Manolo García, miembro del Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha). “Es más, para evitar que se dé la situación contraria, es decir, que paguen impuestos tanto en el país de origen como en el que ejercen su actividad, se ha creado un convenio para impedir la doble contribución. Los chinos, como cualquier otro comerciante, ejercen su actividad dentro de una serie de módulos establecidos, al igual que los pequeños negocios”.
Otros estereotipos poseen una base más verdadera, por ejemplo, que la comunidad china en España es bastante cerrada. Pero frecuentemente, las apariencias exteriores de los estereotipos sólo indican un nivel de conocimiento muy superficial de lo que sucede realmente. Eduardo - un hombre que tiene aproximadamente 70 años y cuyo nombre real es escondido por razones de privacidad - lleva tres décadas trabajando en la organización Sevilla Acoge, ofreciendo servicios de acogida, integración y empoderamiento a los inmigrantes de la ciudad. Cuenta “Los chinos viven con los chinos...ellos se solucionan sus problemas comunitariamente. Con el apoyo de su propio red de personas chinas, es una comunidad hermética”. Curiosamente, la jovencita china que entrevisté, Cristy, está de acuerdo que la comunidad china es bastante cerrada. Pero desde su perspectiva, no es una cuestión de ser hermético, más bien un problema de sentirse identificado y acogido. En el caso de sus padres, por ejemplo, ellos viven lejos de su tierra natal y no se sienten completamente aceptados a pesar de sus 18 años viviendo en Andalucía. Por lo tanto, Cristy ve comprensible que se sientan más cómodos con gente china que con españoles - el asunto de ser una comunidad cerrada lleva muchas razones más profundas en el fondo, aunque los forasteros sólo suelen observar el nivel más superficial.
Según Eduardo, “Los españoles por lo general ven a los chinos como un mundo aparte, tanto los inmigrantes aquí como los chinos que viven en China”. Mientras tanto, los ABCs han conseguido integración política y social hasta cierto punto mediante la formación de solidaridad con las otras comunidades asiáticas. Se nota en las películas ofrecidas de cada país: aunque Crazy Rich Asians (con un reparto mayoritariamente construido por actores asiáticos) se acaba de publicar en Estados Unidos y se considera la película romántica más taquillera de la última década, la representación de los chinos - y los asiáticos españoles en general - dentro del cine español todavía sigue dando una percepción muy simplista y parcial, reafirmando las parodias de los chinos que ya existen.
Aunque los estereotipos de no pagar impuestos y ser una comunidad bastante cerrada no son tan prominentes en Estados Unidos como España, hay otros que se ven a través de las fronteras de los países: de ser crack de matemáticas, saber karate, comer los gatos y los perros, etc.
En cuanto a mi propia estancia en Sevilla durante el cuatrimestre de otoño en 2018, he notado personalmente los efectos de este sentido de desconocimiento hacia los chinos. Tanto el hombre que me pregunta si soy experto de kung fu como muchos extraños que me piden hacer una foto conmigo, la experiencia de ser hombre asiático ha sido bastante rara, especialmente como estadounidense que nunca ha experimentado tales situaciones. Es difícil saber si estas acciones llevan malas intenciones, pero aun así, se puede declarar que el hecho de que los chinos aparentemente no son españoles “verdaderos” es mucho más destacado dentro de la experiencia de los chiñoles que los ABCs.
Una cuestión de identidad
Aunque el proceso de madurar puede ser doloroso para los chiñoles y los ABCs (y todos los hijos de inmigrantes en general), afortunadamente, con el paso de tiempo estos individuos suelen llegar a cierto punto de orgullo y aceptación de su propia identidad cultural y racial, como mostrado dentro del modelo de desarrollo estadounidense. “Mi ascendencia china es sólo parte del conjunto de lo que soy, pero no es lo único ni lo más importante”, dice la ilustradora Quan ahora, mucho más segura de su identidad que en la adolescencia.
Frecuentemente este tipo de aceptación hacia el lado chino del individuo viene acompañado por un viaje o una estancia viviendo dentro de China, es decir, el país de origen de sus raíces culturales y su historia familiar. En el caso del fundador de Chinos de Segunda Generación de España en Facebook, por ejemplo, sus acciones y pensamientos hacia la cultura china claramente demuestran las tendencias del modelo de desarrollo de identidad cultural y racial. Después de muchos años evitando las responsabilidades de su restaurante familiar y actuando con rebeldía contra los valores chinos de sus padres, tuvo la oportunidad de visitar a China por primera vez durante su adolescencia. “Y ahora que han pasado casi 10 años después de aquel viaje, me siento orgulloso de ser ‘chiñol’, de poder compartir dos culturas, dos idiomas, dos formas de ver y vivir la vida, porque eso ha enriquecido mi vida tanto personalmente como profesionalmente”, escribe él.
Efectivamente, este proceso de aceptación y desarrollar el orgullo de la identidad cultural se ve incluso en el nivel de las estrellas de Hollywood. En el caso de Awkwafina - una estrella reciententemente exitosa de Hollywood que creció en el barrio de Queens en Nueva York y la hija de un padre coreano y una madre china - ella no puede hablar el chino ni el coreano. Sin embargo, después de una temporada viviendo en China durante su veintena, explica que si no trabajara en Hollywood, viviría allí en Asia.
CONCLUSIÓNES
En este informe, mediante una variedad de artículos, videos, documentales, estudios y entrevistas, he elaborado una comparación entre la experiencia de los hijos de los inmigrantes chinos en España y Estados Unidos. Antes de analizar las semejanzas y las diferencias entre los jóvenes de la segunda generación, he propuesto los patrones actuales de inmigración - es decir, un breve resumen sobre los inmigrantes verdaderos, los padres - mostrando que el número de los chinos va aumentado exponencialmente en ambos países. Sostengo que, aunque se nota una gran diferencia entre las profesiones más comunes de los chiñoles y los ABCs, la importancia de la educación dentro de la cultura china se ve en sus países respectivos. Además, hay algunos estereotipos que sólo pertenecen a España (por ejemplo, lo de no pagar impuestos), pero otras formas del racismo siguen existiendo en los dos países (por ejemplo, la comida de los gatos y los perros).
Otro resultado que especialmente me ha llamado la atención es la solidaridad entre los distintos grupos asiáticos dentro de los Estados Unidos como fuerza política y social, ya que las costumbres culturales y los idiomas entre las poblaciones son tan diversas. Por otro lado, los chinos siguen dominando la presencia asiática dentro de España - las otras comunidades asiáticas todavía no son parte relevante de la conversación.
Hay que mencionar la falta del tratamiento de unos asuntos entre los dos grupos que valen la pena investigar más detenidamente: por ejemplo, las preocupaciones de los ABCs y los chiñoles de hablar chino y mantener la cultura china dentro de sus propias familias en el futuro y la percepción de sus padres más como extranjeros que americanos o españoles.
También he declarado que los chiñoles y los ABCs comparten muchas semejanzas de la vida diaria como chinos-bananas a pesar de sus culturas, comidas y lenguas absolutamente distintas. En cierto modo, poseen ciertos aspectos de la identidad cultural que nunca van a experimentar los miembros de la cultura dominante (es decir, los españoles y los americanos) ni los chinos que viven en China: por ejemplo, la búsqueda constante de un sentido de pertenencia, la distancia cultural entre los miembros de la familia y el proceso de aceptación racial y cultural de sí mismo.
Al fin, hay que reconocer de nuevo el hecho de que todas las circunstancias y situaciones propuestas reflejan la sociedad española y estadounidense en 2018. En otras palabras, el análisis sólo se puede considerar válido dentro de una etapa específica, ya que el poder y la influencia de la población china en cada país se cambia constantemente. Aun así, es evidente que la experiencia de ser hijo de inmigrantes chinos es bastante universal: un ABC y un chiñol que faltan la destreza de hablar chino y vienen de países y costumbres desiguales todavía se pueden entender uno al otro del nivel increíblemente profundo.